viernes, 27 de noviembre de 2015

Guerra de las Islas Malvinas, 1982

DETRÁS DE UN GRAN HOMBRE HAY UNA GRAN MUJER: LAS HEROICAS MUJERES DE MALVINAS

Tras la batalla se suele recordar a “los chicos” pero también estuvieron ellas, que también formaron parte de los héroes que lucharon en aquel entonces.

            Las mujeres de Malvinas fueron las que curaban las heridas de los combatientes, las que los hacían renacer, las que los oían, pero de ellas la historia no habla, porque pareciera ser que fueron invisibles, que no estuvieron ahí, pero ellas vivieron todo lo que nadie se puede imaginar. En total fueron veinte las que llegaron al aeropuerto de Puerto Argentino, pero solo seis fueron las que vivieron en carne propia la guerra, distribuidas en el grupo de buques mercantes que rodeaba la escena de fuego.


            Dos meses después de empezada la guerra, el 3 de junio, llegó el pedido de instrumentadoras quirúrgicas para Puerto Argentino. “Mañana a las 6 salimos”, fueron las palabras resonantes del oficial que pronunció la noticia de aceptación a las jóvenes voluntarias. De la lista principal de 20 voluntarias quedaron 6 tras escuchar que partirían al día siguiente: María Marta Leme, Susana Masa, Cecilia Richieri, María Angélica Sendes, Norma Navarro y Silvia Barrera. Desde entonces fueron para la historia las únicas mujeres que participaron en la guerra de las Malvinas.
















Las mujeres de Malvinas en una vigilia el 2 de abril pasado en San Andrés de Giles, Bs As. La Nación.


 Por la valentía de haber ido a las Islas, las seis jóvenes fueron reconocidas por la Armada ante las autoridades del Ejército en 1983. La presencia de personal femenino calificado aumentó la eficiencia de los equipos quirúrgicos disminuyendo el tiempo requerido para cada intervención, como asimismo redundó su accionar en el ánimo de los heridos. El sexteto femenino eran instrumentadoras del rompehielos Almirante Irízar, en aquel entonces convertido en hospital, este Almirante es muy especial, ya que se conoce poco de su participación en la guerra y en la actualidad está siendo restaurado.










Las heroicas mujeres malvinenses. Www.porlanacion.com.ar


“A la tripulación del Irízar no le habían avisado que llegábamos. Tuvieron que buscarnos un camarote para las seis.”, comenta Silvia Barrera al Malvinas Salta, una asociación de veteranos de guerra, además agregó que les hicieron un examen bucal para poder tener un registro de reconocimiento en caso de que murieran en combate.

Susana Masa y María Marta Leme contaron a la revista El Federal sus sensaciones de aquel entonces. Masa dijo que sintió el “llamado de la patria” y no dudó en ir aunque debió dejar a su hija Paola de 9 años en manos de sus familiares. María Leme tomó la decisión final de viajar cuando comenzó la guerra, dejó de lado sus miedos y los de su familia y tomó el avión de Aerolíneas Argentinas que aterrizó en Rio Gallegos para ser trasladada a Punta Quilla y luego al Irízar junto con sus demás compañeras.

En marzo de 2015, la senadora por la provincia de La Rioja, Hilda Aguirre de Soria, presentó un proyecto de ley para que las mujeres que colaboraron con sus servicios como enfermeras y asistentes de salud en la Guerra de Malvinas de 1982, sean reconocidas como veteranas de guerra y reciban una pensión correspondiente. "Todas ellas tuvieron una vida muy difícil y por eso deseo que reciban una pensión y todos los reconocimientos que se merecen. Han pasado por experiencias muy traumáticas y lo más conmovedor es que estas experiencias no tienen sólo que ver con las heridas de los soldados que debían curar, sino que aún tienen en sus oídos los gritos de los soldados pidiendo por sus mamás", explicó la senadora a La Nación.

Cuando en 2009 se inauguró el Salón de la Mujer en la Casa de Gobierno, no había allí un lugar para las mujeres de Malvinas. María Fernanda Araujo, hermana de un ex combatiente de Malvinas le pidió a la Presidenta que incluyera a chicas. Desde 2010, cuelga allí también una foto de ellas, anónimas, de espaldas, ingresando al Cementerio de Darwin, para reencontrarse con sus compañeros que no pudieron volver a casa.

El caso del Almirante Irizar

Este almirante durante su estadia en las Islas Malvinas funcionó como un Buque Hospitalario, dónde las mujeres que estaban en él atendian a los heridos de batalla. Tuvo una importante participación en la Operación Rosario, que consistió en una operacion táctica programada por Argentina con el cometido de retomar el control de la capital de las Malvinas. El objetivo de la operación era asaltar las Islas con una intensidad creciente de la manera más discreta posible y culminando con la toma del archipiélago de las Islas Malvinas y de su capital, tratando de evitar bajas a los británicos para evitar una posible reacción de los ingleses.

Mientras el Irizar se trasladaba hacia las Islas sufrió importantes averías en los buques de la fuerza, debido a un temporal huracanado. Esto casi provocó el aborto de sus funciones. Finalizada sus actividades en las tierras malvinenses, fue encargado de transportar de regreso al país a los soldados que dieron batalla.


El Almirante Irizar desde 1978 que realizó tareas en aguas antárticas. www.espaciomilitar.net

Lastimosamente, en abril del 2007, en su ejercicio de cumplir funciones a 260 kilómetros de Puerto Madryn, sufrió un incendio en el salón de generadores, que en pocos minutos provocó que se expanda en gran parte del barco. Así el capitán del Almirante Guillermo Tarapow se vio obligado a ordenar la evacuación total del barco. Afortunadamente no hubo que lamentar victimas fatales tras el hecho, pero desde aquel entonces el único rompehielos dejó de funcionar.

           
En la actualidad se está intentando restaurarlo aunque existen varias complicaciones que están demorando su finalización. La aventura de reconstruir Almirante Irizar está cerca de su fin tras ocho años de trabajo y la inversión de US$ 120 millones. Las autoridades de Tandanor, el astillero a cargo del proyecto, confían ahora que el barco estará listo para las pruebas de hielo de 2016. Las tareas ya llevan un retraso de cinco años: el Irizar debía estar listo en 2011. Detrás de las obras, la reconstrucción del barco estuvo manchada por la rescisión de contratos y un conflicto interno con la Armada.




http://elfederal.com.ar/nota/revista/25459/a-33-anos-de-malvinas-las-chicas-de-la-guerra
Gabriel Morinigo

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