Guerra de las Islas Malvinas, 1982
DETRÁS DE UN GRAN HOMBRE HAY UNA GRAN MUJER: LAS HEROICAS MUJERES
DE MALVINAS
Tras la batalla se suele recordar a “los chicos” pero también
estuvieron ellas, que también formaron parte de los héroes que lucharon en
aquel entonces.
Las mujeres de Malvinas fueron las que curaban las
heridas de los combatientes, las que los hacían renacer, las que los oían, pero
de ellas la historia no habla, porque pareciera ser que fueron invisibles, que
no estuvieron ahí, pero ellas vivieron todo lo que nadie se puede imaginar. En total fueron veinte
las que llegaron al aeropuerto de Puerto Argentino, pero solo seis fueron las
que vivieron en carne propia la guerra, distribuidas en el grupo de buques
mercantes que rodeaba la escena de fuego.
Dos meses después de empezada la guerra, el 3 de junio, llegó el
pedido de instrumentadoras quirúrgicas para Puerto Argentino. “Mañana a las 6
salimos”, fueron las palabras resonantes del oficial que pronunció la noticia
de aceptación a las jóvenes voluntarias. De la lista principal de 20
voluntarias quedaron 6 tras escuchar que partirían al día siguiente: María
Marta Leme, Susana Masa, Cecilia Richieri, María Angélica Sendes, Norma Navarro
y Silvia Barrera. Desde entonces fueron para la historia las únicas mujeres que
participaron en la guerra de las Malvinas.
Las mujeres de Malvinas en una vigilia el 2 de abril
pasado en San Andrés de Giles, Bs As. La
Nación.
Las heroicas mujeres malvinenses. Www.porlanacion.com.ar
“A la tripulación del Irízar no le habían avisado
que llegábamos. Tuvieron que buscarnos un camarote para las seis.”, comenta
Silvia Barrera al Malvinas Salta, una asociación de veteranos de guerra, además
agregó que les hicieron un examen bucal para poder tener un registro de
reconocimiento en caso de que murieran en combate.
Susana Masa y María
Marta Leme contaron a la revista El
Federal sus sensaciones de aquel entonces. Masa dijo que sintió el “llamado
de la patria” y no dudó en ir aunque debió dejar a su hija Paola de 9 años en
manos de sus familiares. María Leme tomó la decisión final de viajar cuando
comenzó la guerra, dejó de lado sus miedos y los de su familia y tomó el avión
de Aerolíneas Argentinas que aterrizó en Rio Gallegos para ser trasladada a
Punta Quilla y luego al Irízar junto con sus demás compañeras.
En marzo de 2015, la senadora por la
provincia de La Rioja, Hilda Aguirre de Soria, presentó un proyecto de ley para
que las mujeres que colaboraron con sus servicios como enfermeras y asistentes
de salud en la Guerra de Malvinas de 1982, sean reconocidas como veteranas de
guerra y reciban una pensión correspondiente. "Todas ellas tuvieron una
vida muy difícil y por eso deseo que reciban una pensión y todos los
reconocimientos que se merecen. Han pasado por experiencias muy traumáticas y
lo más conmovedor es que estas experiencias no tienen sólo que ver con las
heridas de los soldados que debían curar, sino que aún tienen en sus oídos los
gritos de los soldados pidiendo por sus mamás", explicó la senadora a La Nación.
Cuando en 2009 se
inauguró el Salón de la Mujer en la Casa de Gobierno, no había allí un lugar
para las mujeres de Malvinas. María Fernanda Araujo, hermana de un ex
combatiente de Malvinas le pidió a la Presidenta que incluyera a chicas. Desde
2010, cuelga allí también una foto de ellas, anónimas, de espaldas, ingresando
al Cementerio de Darwin, para reencontrarse con sus compañeros que no pudieron
volver a casa.
El caso del Almirante Irizar
Este almirante durante su estadia en las Islas Malvinas
funcionó como un Buque Hospitalario, dónde las mujeres que estaban en él
atendian a los heridos de batalla. Tuvo una importante participación en la
Operación Rosario, que consistió en una operacion táctica
programada por Argentina con el cometido de retomar el control de la capital de
las Malvinas. El objetivo de la operación era asaltar las Islas con una
intensidad creciente de la manera más discreta posible y culminando con la toma
del archipiélago de las Islas Malvinas y de su capital, tratando de evitar
bajas a los británicos para evitar una posible reacción de los ingleses.
Mientras el Irizar se
trasladaba hacia las Islas sufrió importantes averías en los buques de la
fuerza, debido a un temporal huracanado. Esto casi provocó el aborto de sus
funciones. Finalizada sus actividades en las tierras malvinenses, fue encargado
de transportar de regreso al país a los soldados que dieron batalla.
El Almirante Irizar desde 1978 que realizó
tareas en aguas antárticas. www.espaciomilitar.net
Lastimosamente, en abril del 2007, en su ejercicio de
cumplir funciones a 260 kilómetros de Puerto Madryn, sufrió un incendio en el
salón de generadores, que en pocos minutos provocó que se expanda en gran parte
del barco. Así el capitán del Almirante Guillermo Tarapow se vio obligado a
ordenar la evacuación total del barco. Afortunadamente no hubo que lamentar
victimas fatales tras el hecho, pero desde aquel entonces el único rompehielos
dejó de funcionar.
En
la actualidad se está intentando restaurarlo aunque existen varias
complicaciones que están demorando su finalización. La aventura de reconstruir
Almirante Irizar está cerca de su fin tras ocho años de trabajo y la
inversión de US$ 120 millones. Las autoridades de Tandanor, el
astillero a cargo del proyecto, confían ahora que el barco estará listo para
las pruebas de hielo de 2016. Las tareas ya llevan un retraso de cinco
años: el Irizar debía estar listo en 2011. Detrás de las obras, la
reconstrucción del barco estuvo manchada por la rescisión de contratos y un
conflicto interno con la Armada.
http://elfederal.com.ar/nota/revista/25459/a-33-anos-de-malvinas-las-chicas-de-la-guerra
Gabriel Morinigo



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