viernes, 27 de noviembre de 2015

Una vuelta por el Espacio Memoria y DDHH

Las Malvinas, para todos y todas.

Jorge Giles, Director del Museo Malvinas, explicó el origen y desarrollo de un espacio fundamental que evoca el espíritu del territorio usurpado.


El Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur abrió sus puertas en Junio de 2014. Sin embargo su origen se remonta al año 2011, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner convocó al periodista Jorge Giles para idear un guion que exprese el sentimiento argentino sobre las Islas. 


-¿Cómo fue la convocatoria que le hizo la Presidenta para idear lo que hoy es el Museo Malvinas?

-Trabajo en Presidencia de la Nación desde el 2003, cuando fui convocado por el ex presidente Néstor Kirchner. Fui Director de Capacitación del Estado y al mismo tiempo también realicé mi oficio de periodistas en distintos medios, haciendo notas sobre la coyuntura política a nivel nacional. En el año 2010, la Presidenta me convocó para hacer el guion del Museo del Bicentenario. Terminamos ese trabajo y el Museo se inauguró a mediados de 2011. El resultado de aquella tarea fue bien ponderada por Cristina y a raíz de aquel trabajo me propuso que le presente un guion, junto con un diseño arquitectónico, de cómo me imaginaba que debía ser el primer museo del Estado Nacional dedicado a  la causa Malvinas, no a la guerra per se.  Entonces me puse a trabajar: solamente contaba con el acompañamiento de Silvina Gutiérrez, que es la coordinadora del área de Museología y Ambiente de Flora y Fauna del Museo y trabajamos muy duro desde entonces hasta la inauguración en Junio de 2014.

-¿Cuál era la orientación que debía seguir el Museo?

-El hecho puntual que a mí me parece relevante es que la Presidenta lo tenía bien en claro. Ella partía de que la base era explicar algo que percibimos todos los argentinos, que es que Malvinas está muy asociada a una mirada de la guerra, que nos remite a la última dictadura militar. Y nos preguntamos cómo hacer para despegar a la causa Malvinas de la guerra. Esto no quiere decir que neguemos la acción bélica que terminó con la vida de muchos chicos, pero sí incluirla en un contexto histórico más abarcativo. La historia de Malvinas es más extensa que eso, tiene la edad de la Patria. Fue la Presidenta quien nos dio las primeras orientaciones y líneas para seguir en la conformación del Museo. Finalmente elaboramos el guion y se lo presentamos. El diseño arquitectónico estuvo a cargo de la Dirección General de Arquitectura del Estado y lo maravilloso de esa experiencia fue haber trabajado a la par de arquitectos muy reconocidos. A medida que les iba leyendo el guión, ellos dibujaron los primeros trazos de lo que terminó siendo el diseño. Eso fue presentado a Cristina, quien estuvo de acuerdo, y de ahí en más empezamos a trabajar de lleno en la obtención de los objetos que actualmente se exhiben. 

-No es una casualidad que el Museo se encuentre en el Espacio de la Memoria.

-No, para nada. En la misma convocatoria, en la misma decisión que tomó la Presidenta, me expresó la voluntad y la convicción de que el Museo tenía que estar en el Espacio de la Memoria. Cristina manifestó que no es posible que se siga fragmentando la memoria popular y Malvinas, como parte de esa memoria popular, debía estar en este Espacio. La construcción de este Museo fue gracias a la autorización del juez de la causa ESMA, quien inspeccionó con un peritaje junto a forenses el terreno dónde se construyó, al mismo tiempo que nosotros seguíamos trabajando en el guión.

-¿Cómo se conformó el guión del Museo?

-El guión se hizo de una sola vez. Me aboqué a esta tarea: lo hice en base a las 4 estaciones de Malvinas: la Vida, la Pasión, la Muerte y finalmente, la Resurrección. Tiene una secuencia: no es solamente un museo de salas temáticas, sino que se asemeja mucho a lo que es una historia, a un recorrido secuencial que los visitantes pueden cumplir o no. Sólo orientamos para que puedan conocerlo mejor.
Esas cuatro estaciones fueron presentadas a la Presidenta y el primer diseño del museo se hizo en base al guión, por eso el recorrido armónico del museo, tanto en su interior como en su exterior, dónde tenemos el espejo de agua que representa al Mar Argentino, una escultura muy doliente del Crucero Gral Belgrano y el Faro de la Soberanía, que se inauguró hace poco.

-¿Cuál es el rol del Museo y qué repercusión tiene en la gente que viene a visitarlo?

-Viene a dar respuestas a una necesidad de la causa que nunca fue cumplida: nada más y nada menos que tener un lugar en el país dónde reclamar las Islas usurpadas por la Corona Británica. Parece mentira, pero ese lugar no existía. El Museo tiene mucha vida, muchas actividades. No sólo se explica con su contenido sino también con las sensaciones que se llevan los visitantes. No se trata de un objeto de consumo que puede vivir sin escuchar lo que dice la gente, esto hace que las vivencias sean maravillosas y extraordinarias.
Los visitantes se emocionan y lo transmiten, por ejemplo, con la sala prólogo, que es una sala 360 grados, dónde explicamos con materiales fílmicos lo que es el guión del Museo; y se emocionan también con la Sala de las 3 Plazas, dónde se ve la Argentina dolorosa que sufrimos en la Dictadura con las luchas populares, de las Madres de Plaza de Mayo y del Movimiento Obrero. Este espacio no concede bajo ningún punto de vista que la guerra fue un halo de nacionalismo o una muestra de compromiso patriótico, cuando nosotros sabemos que no fue así. Aquello obedeció a una necesidad del gobierno de Galtieri de mantenerse en el poder. Evidentemente fue un retroceso para la propia causa Malvinas.

En definitiva la recepción que hay es maravillosa: hay chicos de la Escuela primaria que salen al grito de “¡las Malvinas son argentinas!”; los estudiantes secundarios y universitarios también se acercan y se quedan durante horas y los mismos familiares de los caídos y los ex combatientes se emocionan al visitar este espacio. Eso para nosotros es una medalla de honor. 




El Museo Malvinas ante el nuevo escenario político

El 10 de Diciembre habrá un nuevo gobierno en la República Argentina y una de las incógnitas más relevantes tiene que ver con la continuidad del reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, dónde el Museo juega un papel más que destacado. Giles opinó al respecto.

-¿Cómo se prepara el Museo Malvinas ante el cambio de gobierno?

-Nosotros como parte del pueblo, más allá de nuestra identidad política o militancia, creemos que la causa Malvinas atraviesa todas las identidades partidarias porque es una expresión del único desgarro territorial en manos del Imperio Británico. Hoy, la causa, pasó a ser de toda América Latina. Yo creo que siempre fue así, pero en la actualidad tiene mayor jerarquía. Esto pasó porque hubo un Gobierno que así lo permitió y trabajó.

La garantía de que esa causa continúe no la tenemos nosotros desde el museo: desde que se inauguró nos visitaron medio millón de personas. Ese medio millón, más otros millones más son los garantes de que la causa Malvinas siga siendo representada desde el paradigma de la democracia. Ojalá los Gobiernos que vengan no confundan la mirada que tenemos desde el museo, que no es una mirada política o kirchnerista, es una mirada de la democracia. Si esto ocurre, es la sociedad quien debe defenderla. La mirada que tenemos es una mirada de la paz, del diálogo, de la democracia y está en el marco de la política de Memoria, verdad y justicia, que es la que nos alimenta espiritualmente a nosotros. 

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Alfredo Blanco

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