Una vuelta por el Espacio Memoria y DDHH
Las Malvinas, para todos y todas.
Jorge Giles, Director del Museo Malvinas, explicó el
origen y desarrollo de un espacio fundamental que evoca el espíritu del
territorio usurpado.
El Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur abrió
sus puertas en Junio de 2014. Sin embargo su origen se remonta al año 2011,
cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner convocó al periodista Jorge
Giles para idear un guion que exprese el sentimiento argentino sobre las Islas.
-¿Cómo fue la convocatoria que le hizo
la Presidenta para idear lo que hoy es el Museo Malvinas?
-Trabajo en Presidencia de la Nación desde el 2003,
cuando fui convocado por el ex presidente Néstor Kirchner. Fui Director de
Capacitación del Estado y al mismo tiempo también realicé mi oficio de
periodistas en distintos medios, haciendo notas sobre la coyuntura política a
nivel nacional. En el año 2010, la Presidenta me convocó para hacer el guion del
Museo del Bicentenario. Terminamos ese trabajo y el Museo se inauguró a
mediados de 2011. El resultado de aquella tarea fue bien ponderada por Cristina
y a raíz de aquel trabajo me propuso que le presente un guion, junto con un
diseño arquitectónico, de cómo me imaginaba que debía ser el primer museo del
Estado Nacional dedicado a la causa
Malvinas, no a la guerra per se.
Entonces me puse a trabajar: solamente contaba con el acompañamiento de
Silvina Gutiérrez, que es la coordinadora del área de Museología y Ambiente de
Flora y Fauna del Museo y trabajamos muy duro desde entonces hasta la
inauguración en Junio de 2014.
-¿Cuál era la orientación que debía
seguir el Museo?
-El hecho puntual que a mí me parece relevante es
que la Presidenta lo tenía bien en claro. Ella partía de que la base era
explicar algo que percibimos todos los argentinos, que es que Malvinas está muy
asociada a una mirada de la guerra, que nos remite a la última dictadura
militar. Y nos preguntamos cómo hacer para despegar a la causa Malvinas de la
guerra. Esto no quiere decir que neguemos la acción bélica que terminó con la
vida de muchos chicos, pero sí incluirla en un contexto histórico más
abarcativo. La historia de Malvinas es más extensa que eso, tiene la edad de la
Patria. Fue la Presidenta quien nos dio las primeras orientaciones y líneas
para seguir en la conformación del Museo. Finalmente elaboramos el guion y se
lo presentamos. El diseño arquitectónico estuvo a cargo de la Dirección General
de Arquitectura del Estado y lo maravilloso de esa experiencia fue haber
trabajado a la par de arquitectos muy reconocidos. A medida que les iba leyendo
el guión, ellos dibujaron los primeros trazos de lo que terminó siendo el
diseño. Eso fue presentado a Cristina, quien estuvo de acuerdo, y de ahí en más
empezamos a trabajar de lleno en la obtención de los objetos que actualmente se
exhiben.
-No es una casualidad que el Museo se
encuentre en el Espacio de la Memoria.
-No, para nada. En la
misma convocatoria, en la misma decisión que tomó la Presidenta, me expresó la
voluntad y la convicción de que el Museo tenía que estar en el Espacio de la
Memoria. Cristina manifestó que no es posible que se siga fragmentando la
memoria popular y Malvinas, como parte de esa memoria popular, debía estar en
este Espacio. La construcción de este Museo fue gracias a la autorización del
juez de la causa ESMA, quien inspeccionó con un peritaje junto a forenses el
terreno dónde se construyó, al mismo tiempo que nosotros seguíamos trabajando
en el guión.
-¿Cómo se conformó el guión del Museo?
-El guión se hizo de una sola vez. Me aboqué a esta
tarea: lo hice en base a las 4 estaciones de Malvinas: la Vida, la Pasión, la
Muerte y finalmente, la Resurrección. Tiene una secuencia: no es solamente un
museo de salas temáticas, sino que se asemeja mucho a lo que es una historia, a
un recorrido secuencial que los visitantes pueden cumplir o no. Sólo orientamos
para que puedan conocerlo mejor.
Esas cuatro estaciones fueron presentadas a la
Presidenta y el primer diseño del museo se hizo en base al guión, por eso el
recorrido armónico del museo, tanto en su interior como en su exterior, dónde
tenemos el espejo de agua que representa al Mar Argentino, una escultura muy
doliente del Crucero Gral Belgrano y el Faro de la Soberanía, que se inauguró
hace poco.
-¿Cuál es el rol del Museo y qué
repercusión tiene en la gente que viene a visitarlo?
-Viene a dar respuestas a una necesidad de la causa
que nunca fue cumplida: nada más y nada menos que tener un lugar en el país
dónde reclamar las Islas usurpadas por la Corona Británica. Parece mentira,
pero ese lugar no existía. El Museo tiene mucha vida, muchas actividades. No
sólo se explica con su contenido sino también con las sensaciones que se llevan
los visitantes. No se trata de un objeto de consumo que puede vivir sin
escuchar lo que dice la gente, esto hace que las vivencias sean maravillosas y
extraordinarias.
Los visitantes se emocionan y lo transmiten, por
ejemplo, con la sala prólogo, que es una sala 360 grados, dónde explicamos con
materiales fílmicos lo que es el guión del Museo; y se emocionan también con la
Sala de las 3 Plazas, dónde se ve la Argentina dolorosa que sufrimos en la
Dictadura con las luchas populares, de las Madres de Plaza de Mayo y del
Movimiento Obrero. Este espacio no concede bajo ningún punto de vista que la
guerra fue un halo de nacionalismo o una muestra de compromiso patriótico,
cuando nosotros sabemos que no fue así. Aquello obedeció a una necesidad del
gobierno de Galtieri de mantenerse en el poder. Evidentemente fue un retroceso
para la propia causa Malvinas.
En definitiva la recepción que hay es maravillosa:
hay chicos de la Escuela primaria que salen al grito de “¡las Malvinas son
argentinas!”; los estudiantes secundarios y universitarios también se acercan y
se quedan durante horas y los mismos familiares de los caídos y los ex
combatientes se emocionan al visitar este espacio. Eso para nosotros es una
medalla de honor.
El
Museo Malvinas ante el nuevo escenario político
El
10 de Diciembre habrá un nuevo gobierno en la República Argentina y una de las
incógnitas más relevantes tiene que ver con la continuidad del reclamo de
soberanía sobre las Islas Malvinas, dónde el Museo juega un papel más que
destacado. Giles opinó al respecto.
-¿Cómo se prepara el Museo Malvinas ante
el cambio de gobierno?
-Nosotros como parte del pueblo, más allá de nuestra
identidad política o militancia, creemos que la causa Malvinas atraviesa todas
las identidades partidarias porque es una expresión del único desgarro
territorial en manos del Imperio Británico. Hoy, la causa, pasó a ser de toda
América Latina. Yo creo que siempre fue así, pero en la actualidad tiene mayor
jerarquía. Esto pasó porque hubo un Gobierno que así lo permitió y trabajó.
La garantía de que esa causa continúe no la tenemos
nosotros desde el museo: desde que se inauguró nos visitaron medio millón de
personas. Ese medio millón, más otros millones más son los garantes de que la
causa Malvinas siga siendo representada desde el paradigma de la democracia.
Ojalá los Gobiernos que vengan no confundan la mirada que tenemos desde el
museo, que no es una mirada política o kirchnerista, es una mirada de la
democracia. Si esto ocurre, es la sociedad quien debe defenderla. La mirada que
tenemos es una mirada de la paz, del diálogo, de la democracia y está en el
marco de la política de Memoria, verdad y justicia, que es la que nos alimenta
espiritualmente a nosotros.
Links de interés
Alfredo Blanco


No hay comentarios.:
Publicar un comentario